Nacida en Zaragoza en 1983.
Licenciada en Periodismo en 2007. Universidad Complutense de Madrid.
Actualmente: Viviendo y trabajando en Zaragoza.
Experiencias profesionales en el pasado: Adicae, Efe Zaragoza, Aragon Press, Qriterio Aragonés, El Inconformista Digital.
En el presente: El Periódico de Aragón.
Otras experiencias laborales: préstamo en biblioteca, aforadora, camarera, limpiadora, cuidadora de niños, profesora de apoyo, de castellano para inmigrantes y de inglés, en Zaragoza, Madrid y Edimburgo.
Idiomas: Inglés e Italiano, ambos nivel conversación. Castellano nativo. Un poco de Aragonés.
Interesada en Semiótica, Historia, Antropología, Comunicación, Lenguas, Culturas, Urbanismo, Política, Economía, Educación, Viajes, Tecnología, Movimientos Sociales, Migraciones…
Se ofrece para colaboraciones, corresponsalías, proyectos surrealistas, trabajos de insurgencia…
Si.me.quieres.escribir.ya.sabes.mi.paradero… martanihao@gmail.com







2 comments
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Julio 24, 2007 a 3:37 am
carlitos
Hola Martha de Zaragoza (bonito apellido) yo soy de Puebla de Zaragoza, México.
He leido tu texto sobre la desidia y me ha llamado la atención dos cosas:
la primera es que seas una monarcomarxista, situación que se me hace intereante y la segunda que utilices un término cachito en lugar de pedacito. Supuse que cachito solo lo usabamos en latinoamerica. Como sea te felicito por tu escrito y te ofresco mi opinion.
Al final de cuentas se nos ha olvidado para que existimos o al menos no lo entendemos claramente y según mi opinión es para perservar la especie.
El homo sapiens (como nos hicimos llamar) tiene un grandisimo defecto y me parece que se llama razonamiento o lo que sigue la razonamiento ( y que no me acuerdo de la palabrita) pero es cuando analizamos el conjunto de razonamientos y aplicamos lo que razonamos y nos retroalimentamos. Y es que nuesto ego estan grande que hasta el mas ingenuo e ignorante ser humano al darse cuenta de su propia grandiocidad decide arbitrariamente no dejar de existir, situacion harto dificil ya que intentas romper la cadena evolutiva tangible y es por esto que comenzamos a buscar caminos por el campo de lo intangible (dios, eternidad, justicia divina y dema tonterias), toda vez que nuestros pensamientos son eso. Así que no sufraz pensando en el hormigon que ya tedrás uno cuando te toque estar en tu estuche despues de haber colgado los tennis. Piensa que lo importante estes donde estes es poder respirar y aprender, para que… para ayudar a los demas y si se puede tener desendencia para enseñar lo que tu has descubierto y que te hace un poco mas valiosa dentro de los seis mil millones de nuestro género que compartimos esta piedrota.
Saludos y espero que me contestes pronto.
Julio 24, 2007 a 1:42 pm
desidias
Me gustaría poderte contestar en tu página web, pero como no has dejado ninguna señal, te contesto aquí.
Ante todo, querría saber de dónde sacas que soy monarco-marxista. Si es de las referencias al Antiguo Régimen, debo aclarar entonces algunas cosas. En el colegio nos enseñaban que el AR era agua pasada, que eso era subdesarrollo e ignorancia, y que a partir del Siglo de las Luces (XVIII) y de las reformas políticas y económicas nació esta nueva sociedad que ha hecho posible la democracia, la igualdad y otras patrañas.
Por otro lado, aprender y ayudar a los demás es algo muy valioso, pero no me parece suficiente razón para vivir. Para eso ya hay seis millones que pueden hacerlo. Yo quiero más. La especie humana tiene más que garantizada su supervivencia, por eso el evolucionismo ya no sirve para explicar la deriva de la vida humana. Ahora las distintas culturas y clases sociales juegan a repartir los recursos. Si realmente hubiera raciocinio, se trataría de preservar ante todo a la Madre Tierra, que es la que ha hecho posible toda existencia, y de repartir la riqueza de forma lo más equitativa posible para que nadie de nuestra especie tenga que venir al mundo a sufrir. Esto sería así, repito, si de verdad existiera evolucionismo, especismo o exacerbado amor por lo humano.
No es que esto sea falso, sino que creo que podemos llegar más allá. Quien hoy domina el mundo no desea la vida, sino que lucha por la muerte: la muerte de la Naturaleza y la muerte de nuestras conciencias. El mercado de valores, la creación de burbujas especulativas, depredación económica que ha sumido en una fiebre de egoísmo a una parte de la especie. ¿Deberíamos consertirlo el resto?
El problema viene cuando la parte de la población que no disfruta de los beneficios bursátiles es manejada al antojo de los poderosos gracias a los medios de comunicación social, hasta el punto de llegar a defender los intereses ajenos antes que los propios. Y quien trata de oponerse, bien desde las palabras, bien desde las armas, es tachado de disidente y terrorista.
Me siento espectadora de la demencia colectiva que sufren nuestras mentes. De la enajenación nadie se salva porque, queramos o no, nos implicamos en cuestiones amplias que trascienden lo que podemos percibir por los sentidos. Utilizamos constantemente el intelecto y para ello nos servimos de abstracciones que nunca son ciertas ni falsas, sino que son construidas. Estas construcciones nunca son asépticas, sino que responden a una intencionalidad o a una finalidad. Es por ello que me posiciono en la disidencia antes que en la sumisión y que, aún a riesgo de no poder describir plenamente la Verdad, prefiero no dedicar mi vida a proteger la Mentira.
Espero no haber sido muy enrevesada. Saludos Carlos.