Siempre que me han preguntado mi opinión sobre un uso del lenguaje no sexista he sido prudente. No porque crea que deba mantenerse como está -sin duda hay motivos para que evolucione, como lo hacen las realidades-, sino porque es como poco irresponsable entrar al trapo sin tener un conocimiento lingüístico profundo de la lengua.

Me he acordado de esto por un email que acabo de recibir -lo podéis leer íntegramente al final del post- y que viene a decir que algunas derivaciones del lenguaje con intención igualitaria entre hombres y mujeres son atentados lingüísticos, como el llamar a las presidentes ‘presidentas’. El email carga contra la ministra de Igualdad quien, sin ser santo de mi devoción, imagino que no habrá tenido mala intención en los cambios léxico-semánticos que intenta instaurar. Aún así, habría que saber si es cierto lo que dice el email (lingüistas conocedores, ilustradnos).

Llegado este punto, es inevitable referirse a la otra imposición lingüística, la de la Ley de Lenguas aragonesa, que nace para evitar que los hablantes del catalán y el aragonés lo utilicen con naturalidad en su variante escrita (en las escuelas y ante la Administración, fundamentalmente). En fin, que mientras unos pueden permitirse sacar punta a los detalles de su lengua (y bien que hacen), otros ven la suya condenada a morir de inanición por decreto (todo lo que puede aprobar un parlamento son decretos, puesto que ahí no estamos todas representadas).

Me gustaría ver a los que no tienen pudor en decir “Esto es España y se tiene que hablar español” si tienen el mismo respeto y mimo por la lengua que defienden con sospechoso orgullo que el que envió el siguiente email, o si sólo es por joder a los que no piensan como ellos.

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EL EMAIL EN CUESTIÓN:

En español existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar, es atacante; el de salir, es saliente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente.
¿Cuál es el participio activo del verbo ser? El participio activo del verbo ser, es “el ente”. ¿Qué es el ente? Quiere decir que tiene entidad. Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega al final “-nte”.

Por lo tanto, a la persona que preside se le dice presidente, no presidenta, independientemente del sexo que esa persona tenga.

Se dice capilla ardiente, no ardienta; se dice estudiante, no estudianta; se dice paciente, no pacienta; se dice dirigente y no dirigenta.

Nuestros políticos -y muchos periodistas- no sólo hacen un mal uso del lenguaje por motivos ideológicos, sino por ignorancia de la gramática de la lengua española.

Pasemos el mensaje a todos nuestros conocidos con la esperanza de que el mismo llegue finalmente a todos esos ignorantes (sic). 

El que mandó esto frustró a un grupo de hombres que se había juntado en defensa del género (lo siento).
Ya habían firmado:
 
el dentisto,
el poeto,
el sindicalisto,
el pediatro,
el pianisto,
el turisto,
el taxisto,
el artisto,
el periodisto,
el violinisto,
el telefonisto,
el gasisto,
el trompestisto,
el techisto,
el maquinisto,
el electricisto,
el oculisto,
el policío del esquino
y, sobre todos, ¡el machisto!

Nota final:
Uno que está muy bien y que sí podemos aceptarlo …
-actualmente , en vez de decir : ”esa persona es UN CARGO PUBLICO” ,

-podemos decir sin ánimo de equivocarnos: ”esa persona es UNA CARGA PUBLICA” … (SIN COMENTARIO)

POR FAVOR, PÁSENSELO A LA MINISTRA DE IGUAL-DÁ.