Si no hubiera sabido que hoy inauguraban la Expo para los vips, habría pensado que la traca era el comienzo de alguna guerra. Y desde que luego que, si hubiera creído en algún momento lo del desarrollo sostenible, hoy se me habría caído el alma al suelo. ¡Cuánta pólvora! Los animales domésticos locos perdidos y la gente que dormía, desvelada. Ya se podían gastar las perras en otra cosa o meterse los petardicos pol…