Lleva razón Sergio del Molino en eso de que vivimos de la nostalgia. Yo sí, lo reconozco, y eso que mi vida aún no es muy larga. Una de las pasiones frikis de hoy en día es recordar las canciones de los juegos generacionales de la infancia. En la calle lle veinticuatro tro, Porque yo soy, Yo soy el vampiro negro y Miliquitudi, entre otros grandes hitos. Luego está eso de reconocer la banda sonora de Super Mario Bros o Sonic. Aunque yo, desde luego, me quedo con la gran colección de “openings” de las series de animé japonesas que le dieron de comer a la cantante de voz dulce y aniñada Cristina D’Avena durante unos añitos. ¿Acaso no recordáis Juana y Sergio son ahora dos enamorados, Valentina ganará, Julia va a jugar al voleybol o Dame un beso Licia? Entonces no sois de mi generación, desde luego. 

No sé por qué se quedó tanto tiempo Bola de Dragón en parrilla (probablemente sigan emitiéndolo) y que otras historias que ensalzaban los valores de la amistad, el amor, la lucha y el poder de un= mism= hayan sido borradas de nuestro imaginario. Las diferencias entre este género infantil y el que se ve hoy en día saltan a la vista por sí solas. Y las series que más molan son las de mi época, claro está. Que nadie lo dude. En esa mina que es Youtube tenemos al menos sus canciones de inicio. ¡Cómo me he reído al escucharlas de nuevo! Allá van mis favoritas.

Bola de Dan (justo ésta no la canta Cristina d’Avena)

Mágica Emi

Los inventos de Eva