Es normal que, cuando terminas la carrera, sólo puedas optar a becas mal remuneradas y sin cotizar a la Seguridad Social porque con la formación tan deficiente que ofrecen las facultades te tienen que volver a enseñar todo de nuevo.
Es normal que, durante el período de prácticas, quien “disfruta” de la beca intente trabajar lo más duro posible, a pesar de la escasa remuneración que recibe y de estar oficialmente en fase de formación, porque así es como se demuestra que se es apt= para la profesión.
Es normal que, aunque quien “sufre” una beca o un contrato laboral deba por ley avisar con 15 días de antelación cuando desee abandonar un puesto de trabajo, la empresa pueda esperar hasta el último día para comunicar al sufridor si la beca o el contrato se prolongará finalmente.







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