En este caso, contra la bicicleta como vehículo en la ciudad. Aunque es el ideal para moverse por la urbe, porque no ocupa casi espacio (no provoca atascos, por tanto), no contamina, y te permite llegar a cualquier sitio en un intervalo de 5 a 35 minutos, algunos pobladores de la polis del hoyo del valle del viento (Zaragoza), están cada vez más molestos con los conductores de ciclos. ¿La razón?

El gobierno de la ciudad, para que no digan que no es moderno y vanguardista, dice que ir en bicicleta es muy bueno, como dice la Organización Mundial de la Salud, entre otros. Y aprueba mociones presentadas en el Pleno del Ayuntamiento por IU a instancia de los colectivos en defensa de la bicicleta. Construye unos cuantos de kilómetros de acera-bici sólo útiles en el 25% de su trazado, que normalmente no permiten a los ciclistas moverse entre los lugares que frecuentan (o sea, desde su casa hasta cualquier otro punto de la ciudad), sino que se limitan a ofrecer unas decenas de metros que no van a ningún lado.

Pero claro, periódicos, radios y televisiones ya han dicho en sus informaciones que este gobierno es lo más chachi, requetemoderno y comprensivo que hay. Hace poco decían que iba a contratar esto del servicio del bicing, que eso sí que es ya moderno, que viene de Barcelona. También que el gobierno de la comunidad se iba a sumar a esta modernez de prestar bicicletas, y ¡nada menos que cuatro!

Si es que, los de las bicis, no sé de qué se siguen quejando. ¡Pero si lo tienen todo! Les hacen carriles para pasear por la ribera, les prestan bicicletas, pero luego se meten por la calzada como les da la gana, ralentizando el tráfico, o por la acera, asustando a las viejas. Así acaba pensando el habitante medio de este polvorín que se llama Zaragoza, la ciudad de no sé qué historias modernas.

En las dos últimas semanas he oído comentarios durísimos contra la gente que va en bicicleta, que me he tenido que comer con patatas, por aquello de no entrar al trapo en discusiones áridas con quienes manejan argumentos vacíos y falaces. En el fondo, yo creo que lo que tienen es envidia porque creyeron que tener coche era tener libertad y otras mentirijillas por el estilo, y ahora resulta que se embotan en un atasco a la primera de cambio y les jode ver que las bicis les adelantan a 2km/h.

Como el gobierno de la polis del valle del viento no ha favorecido realmente los espacios para la circulación de bicicletas, alguna gente al final se cansa de cogerla, o la coge menos de lo que realmente lo haría. Y quienes siguen cogiéndola para todo, son unos maleantes que molestan a peatones y coches por igual. O sea, que al final no sirve de nada firmar mociones y declarar que apoyamos la bici, sólo para que se sepa que somos más modernos que el copón, si luego no se favorece que la bici sea una forma más de desplazamiento en la ciudad.

A los conductores estresados, yo les diría ¡cómprese una bici! Y si necesita el coche para ir a trabajar, ¡déje ese trabajo! Nonono, ¡no tenéis razón!