Ya dije que en mi  casa sólo a mí me escriben todos los partidos. Será porque cuando alguien me pide una firma contra los pantanos, una firma contra la base de la OTAN, o una firma contra las corridas de toros, yo siempre firmo, y me tienen fichada. O será que pones mi nombre y mi primer apellido y salgo en el google y se puede leer que me interesa la política. O será que oyen mis conversaciones por rádar, o que llevo una camarita en la nuca, en plan “juego de Ender”.

Suposiciones (no tan estúpidas) a parte, hoy me ha llegado un nuevo panfleto electoral diseñado especialmente para gente como yo. Esa gente que “tiramos” el voto adoptando la abstención, pero que luego demostramos tener ideas y ganas de expresarlas. ¡Qué insensatez! ¡Qué despropósito!

Es media cartulina roja Din A4 que por un lado deja unos cuadros con líneas para que apuntes tus ideas sobre el cambio climático, la inmigración, el trabajo, la educación, la cultura y el cine, y te explica las instrucciones a seguir: recortar por la línea de puntos y tirar a la basura. Pensé “Esto es algún partido nuevo revolucionario”. pero, al darle la vuelta veo el slogan “No votar es no creer en tus ideas. Vota con todas tus fuerzas”.

Me ha tocado la moral. Mucho. Me envían a mi casa, a mi nombre, a mi domicilio, un papel hecho con dinero público para decirme que mis ideas van a ir a la basura si no les voto y encima se permiten decirme cuál es el valor de mis creencias?

Claro que, cuando oyes o ves lo que quiere el PP (que lo ves menos porque lo evitas más), piensas “mejor Zapatero que Rajoy, mejor Llamazares que Zapatero”. Qué remedio, qué desazón, que esta gente que mete el engaño en nuestra casa sean la garantía actual para frenar a la derecha. ¡Que ya vale!