Estos dos últimos días hemos tenido a Santiago Alba Rico por Zaragoza. Dice que pasamos de ser lactantes de leche a ser lactantes de imágenes. Que las imágenes impactantes nos producen indiferencia e incluso, a veces, placer. Las imágenes tecnológicas serían, pues, la extensión de nuestros órganos digestivos. Las tragamos, deglutimos y deshechamos, igual que otros alimentos. Y cuanto más sádica sea la imagen, más disfrutamos con ella.

Yo hoy he desayunado, a parte de un vaso de leche, unos vídeos de la batalla campal del viernes en Madrid y fotografías de los destrozos merecidos que sufrieron bancos, aseguradoras y reunificadoras de créditos. Es cierto, es un placer verles plantando cara al fascismo y a la policía (me pregunto si no serán lo mismo), recordándonos que una guerra está pendiente. El fuego purifica.

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