Me sucede a veces que las cosas que l=s demás dicen yo también las pienso. Incluso las aparentemente contrarias e incompatibles. Las pienso o las siento, o las he pensado en algún momento. Ya el hecho de conocerlas o comprenderlas implica pensarlas, aunque no se compartan. Nacen así pulsiones de raíces separadas. Burbujas independientes que se apelotonan en el estómago como una multitud de universos gritando. A veces se turnan, otras veces lo hacen todos a la vez. Y esto se convierte en caos. Llegan la rabia, la ira, la tristeza. Luego la alegría, la calma y la serenidad. El sentirse una misma. O el creer sentirlo. Con todo ese entramado de significados encontrados viviendo ahora en convivencia y casi hasta armonía. Unos disparando arriba, otros dejándose caer hasta mis pies, otros disolviéndose con el aire en un pedo, otros haciéndose hueco entre los dedos de mis manos para encender una mecha y que el caos salga afuera. Y aquí paz y después gloria.

Caos oportuno

El caos, tomado de aqui.