bladerunner
Blade Runner

Estoy empezando a ser capaz de ver películas enteras. Quiero decir, de una sola vez. Es porque por fin las entiendo. Porque les presto atención. Hasta hace unos meses siempre me ocurría lo mismo: se me escapaba algo esencial del argumento y a la media hora me quedaba sopa. Esto supongo que seguirá ocurriéndome, pero no tan a menudo.

Es indudable que el lenguaje del cine es complejo. Primero de todo, porque ocupa dos canales: la vista y el oído. Y sobre todo, porque procesar información durante dos horas in crescendo agota. Recuerdo cuando descubrí el concepto de ficción con 8 ó 9 años. Preguntaba “Bueno, ya sé que es de mentira pero ¿qué le está pasando a esa chica?” Igual eso es lo que me impedía dejarme llevar por las películas, al igual que por las novelas.

No es que no haya leído novelas, pero han sido pocas las que he devorado en apenas unos días. Todas ellas en relación con hechos reales. También he visto algunas películas enteras antes, pero son pocas comparadas con las que he intentado ver. Las novelas, al menos, siempre me han emocionado. Pero las películas muchas veces me dejaban indiferente. Siempre se me dio mejor ver las imágenes de las películas pasar, como si fueran adornos puestos al azar frente a mis ojos. Mejor dicho, se me daba fatal prestarles atención. ¡Qué rabia no poder disfrutar del cine!

Ahora es diferente. Quizá es porque veo las películas con el audio en inglés y los subtítulos en inglés, lo que me exige prestar atención. Es lo más verosímil. El caso es que ahora las vivo de verdad. Siento empatía con los personajes, me emociono con cada paso que da la historia, huelo los lugares que aparecen y ¡cuando llega el fin quiero más!

¡Ya era hora! ¡Estoy descubriendo el cine!