¿Qué hacer cuándo todas las corrientes conocidas están institucionalizadas? Inventar nuevas, claro. Pero ¿y si no son lo suficientemente novedosas?¿y si el sistema sabe cómo fagocitarlas rápidamente? Este un panorama desolador en el que tod=s somos peces muertos.
La dialéctica pura nos hace creer que el mundo funciona como un dentro/fuera. El “dentro” sería el orden institucional que nos enseña qué es lo correcto y cómo perpetuarlo. El “fuera” sería la disidencia que no acepta lo encomendado y busca alternativas.
En estos tiempos, después de mil batallas y de sus consiguientes análisis teóricos, parece que “dentro” y “fuera” se han puesto de acuerdo. Todo lo que se hace “fuera” se está haciendo a su vez “dentro”. O sea, las instituciones han aceptado en su orden ciertos aspectos de la disidencia, lo que la convierte en “dentro” y por tanto la destruye como “fuera”.
Y digo que parece que se han puesto de acuerdo, pero no. Ni de lejos. La leyenda posmoderna del pluralismo y de la interculturalidad no cuela. El “fuera” sigue existiendo y sigue peleando, en situación cada vez más marginal y precaria que nunca. Mientras el “dentro” le roba los conceptos, que no las ideas, trata de poner gesto amable para que todo siga pareciendo intachablemente integrador.
Quizá lo que haya cambiado es la línea que los divide. Hemos construido un mundo de dicotomías (sí o no, esto o lo otro, niño o niña, estudias o trabajas). Pero la realidad no está dividida de tal forma. Es un continuo que contiene múltiples realidades, tantas como percepciones subjetivas. Es complejo y, lo más importante, es mutable.
Por eso no importa la corriente en la que te encuentres para poder emprender la guerrilla de hoy: la de nuestras mentes. La que nos permita desprendernos de las preocupaciones. La que nos cure de esta mezcla de Amnesia y Síndrome de Estocolmo. La que nos haga entender que ante todo somos animales y que todo lo demás vino después, que nada es determinante y que si seguimos un ritmo frenético que nos ahoga es porque aceptamos la coacción.








3 comments
Comments feed for this article
Julio 11, 2008 a 12:33 pm
Buenri
Lo del límite entre el “dentro” y “fuera” me ha encantado. Esa frontera se ha expandido y nos creemos fuera cuando estamos dentro.
Algo así pasa con llamar tercer mundo a lo que no está civilizado. Y si se supone que nosotros vivimos en el 1º, cuál es el segundo? Juegan con nosotros y todavía nos creemos libres. Debemos asimilar que estamos dentro y encontrar fisuras para salir fuera. Ya que “ante todo somos animales y todo lo demás vino después”
Enhorabuena por tu reflexión.
Julio 11, 2008 a 6:02 pm
desidias
Gracias por tus comentarios. Y, por cierto, interesantetu blog.
Junio 8, 2009 a 12:41 pm
Leva
Olé
Muy buen texto