Cada vez que echo un vistazo por Internet a los medios aragoneses (básicamente al Periódico de Aragón) me encuentro con el gran tema estrella: Gran Scala. Sigo sin salir de mi asombro, y sigo sin creérmelo. En parte porque a mí no me bombardean día sí día también, ni el asunto está en boca de tod=s con l=s que hablo. Pero parece que la cosa va en serio.

Los Monegros siempre ha sido una comarca apreciada en mi familia. Mis abuelos vivían allí y mi padre disfruta siempre que puede desde hace bastantes años de su vida natural. Algo que llama la atención de esta tierra es que pese a ser tan cercana a Zaragoza su desarrollo económico ha sido más bien escaso. Agricultores y ganaderos de la comarca demandan desde hace años el agua del Pirineo para abastecer sus explotaciones; ahí siguen a duras penas negociando el Pacto del Agua. 

A mi padre, que ama con locura las estepas monegrinas y la sierra de Alcubierre, le preocupa que el cultivo extensivo acabe con la riqueza de la fauna y la flora autóctonas. Pero también entiende que de algo tendrán que vivir sus habitantes. Por eso me dice que, a pesar de ser ecologista, no se opone al megaproyecto Gran Scala. Por varios motivos: 1. Porque la zona escogida es la que menor valor ecológico tiene. 2. Porque puede dar la suficiente riqueza como para olvidar los regadíos. 3. Porque el abastecimiento de agua podrían realizarse desde el propio Ebro sin necesidad de llenar el Pirineo de pantanos. 4. Porque hipotecar el agua en Aragón es la única garantía para que el trasvase no se haga efectivo en el futuro.

No hago los argumentos míos porque no lo son, y porque no estoy de acuerdo con la visión. Pero entiendo que tiene su lógica. Me recuerda a los síes con peros de antes de la Expo, que poco a poco se han ido convirtiendo en rotundos noes vistas las barbaridades que se han ido sucediendo .

Si los beneficios de Gran Scala se reparten entre tod=s l=s aragoneses, y principalmente entre l=s monegrin=os; si con ello se comprometen a dejar en paz los valles pirenaicos y a extender las zonas Zepa; si se garantizan puestos de trabajo dignos… En fin, para qué seguir enumerando los peros del si ya sabemos que los ideólogos no están pensando precisamente en estos “detalles”.

Me preocupa que la cultura se esté simpsonizando, que todo lo que hemos visto en una ficción que nos parecía absurda y lejana esté llegando a nuestra realidad cotidiana. De materializarse tal evento, ¿daremos noticias sobre reyertas entre clanes mafiosos, palizas a prostitutas, escandalosos timos bien organizados, venta masiva de estupefacientes adulterados, matrimonios no deseados bajo los efectos del alcohol? ¿No es eso lo que dicen las películas?

El desarrollismo aragonés es muy poco original. Y tiene muy mal gusto. Copiando lo peor de todo lo forastero no sé qué futuro nos van a dejar. ¿Tan difícil es copiar lo bueno? ¿Por qué Zaragoza no tiene un museo decente con exposiciones permanentes? ¿Por qué no explotar internacionalmente el tirón de Orwell y la guerra civil en la zona de Alcubierre?  No sé… ¡Algo de lo que poder estar orgullos=s!