Apocalipsis del fin de la tecnología

 

Ya no sé escribir en un cuaderno. Las ideas brotan pero ya no pueden ser transmitidas tan rápidamente. La escritura casi automática, que los surrealistas ya practicaban y que con el tiempo se convirtió en algo habitual en la blogsfera, ahora se esfuma. Debo sosegar mi pensamiento; de lo contrario no podré transmitirlo. Eso pienso.

 

 

Amor / Odio

 

No tengo mucho tiempo para el ordenador estos días. Cuando paso días enteros delante de él lo aborrezco y maldigo su existencia. Luego me arrepiento. Y le doy mimos. Y le limpio las teclitas y las gotas de saliva pegadas en la pantalla.

 

 

Periodistas

 

Una vez en el colegio nos pidieron dibujarnos siendo mayores. Lo primero era pensar una ocupación, una profesión. Yo me imaginé que era periodista. Recuerdo que me entró bastante angustia. ¿Falda? ¿Tacones? ¿Maquillaje? Me imaginaba embutida en un traje de ejecutivo, estresada en un pasillo lleno de fotocopiadoras. Quién iba a saber cómo sería la realidad doce o trece años después. Por eso mismo, quién sabe cómo sera dentro de otros tantos. No vale la pena angustiarse por eso.