Imagina que eres agua. Imagina que eres caos. Y lo eres. Un rizoma. Una suerte de materia determinada pero no terminada. Que gira en un vacio.
Entonces, imagina que te chocas. Imagina que tus papilas gustativas chocan, que las yemas de los dedos de tus pies chocan, que el iris de tus ojos se engancha en un clavo. Que chocan con el otro. Con el mundo. Con el amigo. Con la companhera. Con el momento. Con un elemento.
Atravesada por un espacio y un tiempo. Determinada pero no terminada. Expandiendo. Inflando. Creciendo. Los ojos se abren, las manos agarran, la boca degusta, los pulmones se hinchan y se encongen.
Entonces, imagina que eres “tu”. O sea, “yo”. Un yo que no es otro, sino yo. La distincion.
Un viento del oeste te golpea. Y vuelves a girar. No en circulo, sino en espiral. Creciendo aun mas. Experiencia. Seleccionando momentos y paradas. Para volver a degustar, a mirar y a asir al otro. A los otros. Y las otras. Y reanudar el giro, y volver a parar. Eternamente.
Girar es deshacerse del caos, trasladarlo afuera. Estabilizarse dentro. Trascender fuera. “Dejar huella” dirian. Solucionar el problema del orden generando desorden. Transformando energia. Transmitiendo alegria.
Girar tambien es mirar al otro y aprehenderlo. Y aprenderlo. Prever sus acciones. Para entonces respetarlo y seguir girando. O interactuar, y entonces girar muy poquito. “Convivencia” lo llamarian. O querer derrotarlo, y girar con todas tus fuerzas. ”Lucha” dirian.







1 comment
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Noviembre 20, 2007 a 7:06 pm
Chorche
Joder, gracias…..