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Poder // Internet

“Internet no será otra televisión”, dice alguna gente en Twitter.

Luego veo el siguiente anuncio en Facebook que me da “mal rollo”. Pero después pienso: “menos mal rollo si lo posteo y trato de contextualizar”:

¿Quieres el poder?

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Querer cerrar webs es pretender negarle a la sociedad una habilidad que ya ha adquirido para su propio bien. ¿Esto colisiona con los intereses de las industrias culturales? Lo dudo mucho. Al fin y al cabo, ellas también son parte de la sociedad. Además, ¿acaso hay algo que les vaya mejor que el hecho de que todo el mundo esté interesado en los productos culturales?

A los autores les preocupa, y con razón, que la lucha por la cultura gratis les deje sin sustento para vivir. En este punto hay que abrir un debate. Recomiendo leer Cómo ganar dinero en un mundo perfectamente copiable (I) y (II). (nota: el enlace es a un artículo publicado en RTVE, encontrado en @lalistadesinde).

Creo que el peso importante que tiene la Cultura en nuestras vidas en su capacidad para traernos alegrías. Es por eso muy lícito que, a quien le guste, vaya los domingos a las grandes salas de cine a ver alguna producción multimillonaria. A nosotras no nos gusta mucho lo que programan en los cines y por eso no solemos ir, pero nos parece estupendo que la gente vaya.

Por aquí las alegrías proceden de otro lado. En mi caso y de forma reciente, el modelo de sociedad de la información sin restricción de copia me ha llevado, casi sin quererlo, a ser capaz de escribir (y casi entenderlo) sobre algo que me resulta complicadísimo, como es la Física. Lo podeís leer aquí y aquí.

Y nada de eso habría sido posible sin la ayuda de:

- mi background, algo intuitivo y más bien escaso.

- el interés suscitado por The Big Bang Theory, serie de la CBS, que yo he conocido y deglutido con placer en seriesyonkis.com.

- las fuentes: Pablo y Rubén (los entrevistados), la página web del CERN y Wikipedia.

- la mano echada por los compas de la redacción.

La pregunta que me hago es: ¿Qué van a hacer las industrias si cierran las webs de contenidos? ¿Ofrecer lo mismo a precios inaccesibles para la mayor parte de la población? Sinceramente, no vamos a poder pagarlo y vamos a copiarlo, porque se puede. No sólo por rebeldía, sino sobre todo porque técnica de la copia está ya integrada totalmente en nuestra vida cotidiana, es una habilidad más que hemos adquirido como sociedad, como especie, o como se quiera decir. Renunciar a ella sería tan absurdo como, por ejemplo, volver a tener faltas de ortografía una vez que se ha aprendido a escribir sin cometerlas o acabar cocinando en plan soso después de haber sido capaz de elaborar los platos más deliciosos.

Evolution

Creo que ahora la imagen de la bitácora es más acorde con los nuevos tiempos. La desidia todavía me representa, porque sigo queriendo dormir más por las mañanas y salir antes del trabajo por las noches.

Pero, a diferencia de hace tres años, la rabia que se genera en mis entrañas ante las injusticias ya no deriva en un odio incontrolado, sino que fermenta en varios proyectos. Todos ellos placenteros, sobre todo por sus conexiones y sinergias.

Y hasta aquí puedo leer. Nos vemos en las calles, en las ruedas de prensa  y en las redes sociales.

Too much poison

Quieres escribir los versos más crueles esta noche, pero reconoce que en tu podcast no para de sonar Placebo (como tal) y que cada tú y cada yo se parecen demasiado a algunos personajes de Clerks. Lo peor es que esta vez no se solucionará todo sólo con un gran bote de nocilla.

reformas en el blog

Después de meses y meses buscando una solución para este monstruo llamado Tiempos de Desidias, que no para de crecer sin orden ni concierto y que contiene confesiones sobre filias y fobias que no tienen por qué hacerse públicas, he tomado una decisión.

Ha sido al leer la entrada de otro blogger cuando lo he visto claro. Si algo te incomoda de tu visibilidad en la red, ponle remedio. Y más si el mensaje conflictivo se encuentra en tu propio blog. La solución el fácil: admin + pass y a editar sin límites.

En un principio, me había empeñado en exportar todo el contenido del blog tal cual para luego importarlo en otra aplicación “propia”, sobre la que poder ejercer un control si no directo al menos mediado por algún administrador de sistemas de confianza. Creo que en el trasfondo de esto subyace el terror a que las cientos de entradas aquí publicadas (que son casi como un diario vital) desaparezcan algún día por algún imprevisto tecnológico.

Y ahora creo que ya tengo la clave de cómo conservar todo sin que me quite el sueño el hecho de haberme subido de tono en mi carta de presentación digital. Lo escribo aquí como declaración de intenciones pero sobre todo para aclararme yo misma los pasos que tengo que seguir:

1. Exportar contenido.

2. Copiar la inmensa cantidad de enlaces que hay a Delicious y así liberar espacio en la columna izquierda.

3. Revisar todas las entradas desde octubre de 2006 y decidir qué voy a mostrar al público y qué no.

La cabecera con Nausicaa del Valle del Viento como protagonista sigue siendo una buena metáfora de lo que es o pretende ser Tiempos de Desidias. Ya veré si añado o elimino algún widget. Y creo que eso será todo, al menos de momento.

Ningún proyecto en mente

Es curioso cómo es posible pasar de estar haciendo, en potencia, cien mil millones de cosas a decidir no hacer nada y, efectivamente, no estar haciendo nada.

El riesgo (y la virtud) de buscar/construir un proyecto de vida rasgado entre la realidad es que cuando una cosa falla todo el sistema se desestabiliza. Y que cuando un asunto te decepciona puede que desaparezca el deseo de seguir trabajando en los otros frentes.

A veces lo único que quieres es lo que tenías hace tiempo: nada. Absolutamente nada. ¿En qué invertirán las horas las personas que apenas tienen proyectos fuera de sus trabajos?

Fugazi no es fugaz

A veces llevo una chapa en la que se puede leer Fugazi. La i está como borrosa, de algún día de lluvia, y se piensan que lo que hago es un llamamiento a la fugacidad o algo así. Nada más lejos de la realidad.

La gente me pregunta qué es eso. “Es un grupo de música”, respondo. “¿Qué tipo de música hacen?”, insisten los más curiosos. Y aunque me haya zambullido varias veces en su discografía, no logro explicar a qué estilo pertenecen. Probablemente de ahí su grandeza.

No merece la pena que yo vuelva a repetir aquí la historia de la banda. Tampoco sé si tiene sentido seleccionar un video de Youtube para incluirlo aquí porque es dificilísimo quedarse con sólo uno. Entenderé este post entonces como un pequeño homenaje (porque desidias tiene mucho de Fugazi) a la banda y a su forma de entender la política. Y, por supuesto, como una invitación a indagar más en sus sonidos, en sus letras y en su filosofía.

Ya hace tiempo acepté que no todo el mundo va a ponerse siempre de acuerdo. Que a lo más que podemos aspirar es a negociar acuerdos de mínimos que nos permitan vivir y convivir dignamente. Y sobre esta premisa (un poco ingenua, de acuerdo) he construido relaciones de diferentes grados de intensidad con personas que no necesariamente piensan como yo. Esto, que vivo como un logro personal de apertura del yo y de aceptación (no sumisa, pero sí tranquila) de la realidad tal y como es, reconozco que en ocasiones me desborda y acabo sacando un poco los puños.

El conflicto nace cuando te topas con gente que, supongo que por haber crecido entre algodones, no tiene capacidad para empatizar con la situación de lxs demás más allá de la suya propia. Ayer discutía con un cerebrito, orgulloso él de vivir y trabajar en el extranjero (en Alemania, concretamente), de ser reconocido por su trabajo como programador. Tengo el prejuicio de pensar que cualquier cosa que venga de fuera del Estado va a ser más progre o transgresora. Y, claro, en toda la oda que le brindábamos al estado alemán, tuve la esperanza de que también alabara su papel de protección social.

Sabía, por amigos que viven allá, que existe una ayuda, algo así como una Renta Básica, para la gente que no tiene oficio ni beneficio de ningún tipo. Y no debe de ser tan cutre como la de los 420 euros que hay en España, que te condena más bien a la miseria perpetua, sino que por lo visto posibilita algo más de dignidad. Pues bien, el joven privilegiado se quejaba de tener que pagar con sus impuestos las ayudas de la gente que se encuentra en esa situación. Por mi parte, el juego dialéctico consistía en hacerle ver que eso es un logro, una conquista de derechos para la sociedad. Pero él comparativamente se sentía ofendido. Decía que por qué él tiene que trabajar y otros no. Y ni aún apelando a su propia seguridad (“piensa que si la gente sin oficio ni beneficio no tiene para vivir, la tendencia es recurrir a la delincuencia”), y ni aún así. “Quien cometa un delito a la cárcel”.

Ah, así que andamos con esas. Cómo mola tener un curro tan guay, qué estupendo es el trabajo en Alemania, tan flexible, qué enrrollados son los jefes. Pero que los que no trabajen se jodan y si la cagan que vayan a prisión. Acabé encerrada en este argumento circular suyo, impotente para sacarle un mínimo de racionalidad socialista e impresionada por su capacidad de llevar tan dignamente su esquizofrenia (defiendo una cierta “liberación” del trabajo pero que los demás trabajen, claro que sí).

Si esto nos pasa un sábado por la noche, ¿seguimos el rollo porque en ciertos ambientes no se habla de política o sacamos los puños? ¿Dejamos que la protoultraderecha se imponga ante nuestra ojos o probamos a hacer un llamamiento a su aletargada conciencia?

Podriáis pensar “no te juntes con esa gente” o “eso te pasa por hablar con los que no piensa como tú”. Pero es que confío en el entendimiento, quiero hacerlo. Si no nos ponemos de acuerdo, al menos que conste en acta que lo intenté. Y, quién sabe, quizá el día en que la vida del pijo no sea tan ideal como lo es ahora, se acuerde de estas cuatro cosas que no había tenido ocasión de escuchar nunca antes.

Un pingüino en mi ordenador

Desde hace algo más de un mes tengo instalado el sistema operativo Ubuntu en mi ordenador, en concreto la versión 9.10. Hace unos años probé alguna otra y, ante la dificultad que me suponía instalar programas y plugins, desistí y seguí utilizando Windorrrgs. Más tarde me compré un Macbook y empecé a comprender que a un bicho de estos se le puede hacer casi de todo.

Ahora estoy en una nueva transición tecnológica hacia el software libre. La ventaja con respecto a la primera vez que probé linux es que hoy en día hay muchos más usuarios, que además son muy activos en los foros, y esto hace posible solucionar cualquier problema haciendo un buen uso del buscador Google.

Para mí, la clave que hace posible sacar un buen partido de Ubuntu es no tener miedo a la Terminal (esa ventanita que muestra en código lo que vamos haciendo). Ubuntu tiene un Centro de Software y el gestor de paquetes Synaptic para facilitar la descarga de archivos, pero creo que, aunque buscan ser más amigables con el usuario, en realidad crean más complicaciones que otra cosa. En mi opinión, lo mejor es hacerse con un manual de manejo de directorios, como este y trastear con el bicho desde ahí.

Como decía, cada vez hay más gente que se está pasando a alguna distribución de linux por cosas como que no tiene virus y es gratis, pero también por el juego que da y por la filosofía que conlleva. Y no sólo seduce a los “usuarios finales”, sino que muchas instituciones lo utilizan también. En la Biblioteca de Aragón, por ejemplo, un buen número de ordenadores tienen instalado Debian.

Tuve la suerte de que me instalaran además Apache, MySQL y estas cositas que hacen falta para hacer páginas web. Y entre eso, el Web Developer instaldo en Mozilla, el Bluefish para modificar las hojas de estilo .css y un editor de WordPress me lo estoy pasando pipa y además aprendiendo un montón. Lo único que echo sinceramente en falta es que este aprendizaje sea más colaborativo, pues sería más emocionante compartir los descubrimientos con otra gente.

Larga vida al software libre!

co, que digas co!

colectivizar

cooperar

coordinar

colmar

constatar

comunicar

conceder

conocer

colaborar

conspirar

convencer

compartir

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